Más horas de clases no significa mejores resultados

Negocio trillonario

En las pruebas internacionales, los estudiantes que mejores calificaciones obtienen son los finlandeses. Los jóvenes de ese país escandinavo ingresan al sistema educativo a los siete años de edad -cuando en la mayoría de los países esto ocurre a los cinco años- y, la cantidad de horas de aula a la semana es inferior a la de muchas naciones que arrojan resultados por debajo de la media en las pruebas PISA y otros mecanismos de evaluación internacional.

El profesional de la Internacional de la Educación dijo que la cantidad de horas que pasa un joven dentro de una institución educativa, no marca una diferencia en la calidad de la educación que recibe ni en los resultados de las pruebas comparativas internacionales porque así lo demuestran las evidencias. De ser tan sencillo, sería cuestión de tener a los estudiantes desde la mañana hasta la noche dentro de una institución educativa para solucionar todos los problemas que se le reclaman a la educación. “Existe la falsa percepción que las escuelas y liceos son guarderías, y no lo son”, dijo Gavrielatos.

Según José Olivera, secretario general de la Federación Nacional de Profesores (FENAPES), es tarea inherente de los gremios de la educación, de la clase política y las autoridades nacionales, transitar por el camino de continuar trabajando en mejorar la educación pública. Consultado sobre los resultados primarios de los niveles de aprobación en los Liceos de Tiempo Completo (LTC) y Liceos de Tiempo Extendido (LTE), dijo que si bien no recibieron cifras oficiales y solamente están en conocimiento de lo que ha trascendido a nivel de los medios, es posible que los resultados sean buenos y, en base a ellos, se puede comenzar a trabajar en promover sistemas similares en todo el país. Sería aumentar la cantidad de horas en que los jóvenes se relacionan con la institución y cómo se involucran con la misma y su comunidad, aunque las horas “extra” serían dedicadas a actividades fuera de la currícula.

El dirigente australiano explicó que el gran negocio de la educación privada está en el valor estimado de 4.9 trillones de dólares americanos al año y que pasará a ser de 6.5 trillones de dólares dentro de dos o tres años más. La ganancia de las empresas está en contratar docentes no calificados para pagar salarios más bajos y recortar del presupuesto lo máximo posible como la construcción de bibliotecas o espacios de formación científica. Los privados están contentos con lo logrado a nivel de la privatización de la Salud en el mundo y, el siguiente gran objetivo es la Educación, señaló Angelo Gavrielatos.



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