El arriero va en la memoria

Impulsarán que una calle de Montevideo lleve el nombre del arriero Catalán
Así lo anunció Carlos Páez, pero la reglamentación indica que deben esperarse diez años tras la muerte, cinco en casos muy excepcionales.
Dejó de existir ayer Sergio Catalán, el arriero chileno con el que se toparon Roberto Canessa y Fernando Parrado cuando, sabedores de que ya no los buscaban, decidieron abandonar los restos de la aeronave siniestrada y buscar ayuda por su propia cuenta.

Desde ayer, han sido muchísimos los recuerdos compartidos por los sobrevivientes de la tragedia de Los Andesen homenaje a este hombre, que cabalgó durante horas para conseguirles ayuda.

Esta mañana, Carlitos Páez recordó la figura del arriero en charla con Mauricio Almada, de radio Oriental.

"Yo lo tomo como símbolo", dijo, en el sentido de que la experiencia de Los Andes inculcó al grupo el tema de la humildad permanentemente.

"Fue un gran señor. Lo conocí inmediatamente que nos rescataron porque los helicópteros hicieron base en las afueras de su rancho. Yo no entendía bien qué había pasado", relató.

Explicó que tras la euforia del rescate, se fue contando la historia del arriero, "porque es una historia muy linda, porque es a través del río con los mensajes en las piedras".

Recordó que una de las cosas más lindas que le pasaron en su vida fue cuando lo invitaron a dar una gran conferencia de prensa en Chile y en medio del público apareció de incógnito el arriero.

"Nosotros éramos los Carrasquitos, niños malcriados, consentidos, caprichosos. Pero la vida te enseña cosas interesantes. Nos hizo conocer el hambre, el sufrimiento, que de otro modo no lo hubiéramos conocido jamás. Y la fe. Pusimos mucha fe, mucha esperanza a esta historia. Es una lección que un hombre humilde, que estaba pasando con su ganado, fuera quien encontrara a Parrado y Canessa", reflexionó.

Señaló que la de Los Andes es una historia que abarca a todo el público, desde el más humilde a los financistas, porque "es una historia del ser humano".

Páez contó que ya en 1972 se había propuesto que en Montevideo se pusiera el nombre del arriero a una calle, idea que no prosperó debido a que el reglamento indica que no se pueden poner nombre de calles a personas vivas. "Ahora llegará el momento de que impulsemos eso. Creo que Sergio fue parte de la historia del Uruguay. Es un tema que manejará la intendencia, pero la nuestra y Maracaná son dos historias que marcan al país", dijo.

Sin embargo, la idea de la calle deberá demorar un tiempo. Según confirmó a Montevideo Portal María Emilia Pérez Santarcieri, presidenta de la Comisión de Nomenclatura de Montevideo, deben pasar diez años de la muerte de una persona para que se pueda nombrar una calle (cinco en casos muy excepcionales).

"Esto tiene un fundamento perfecto, hay que dar tiempo para decantar. Nos ocurre que se muere alguien, y nos vienen a pedir el nombre inmediatamente, pero hay que dejar pasar tiempo para justamente valorar el aporte de la persona. En este caso es seguro que esto va a ser así", agregó.

En caso de seguir adelante la propuesta, debe presentarse a la comisión, que la estudiará y contestará al respecto. "La Comisión es el filtro", señaló Pérez Santarcieri.

Fuente: Montevideo Portal